Decepción, cómo lidiar con ella

01 de diciembre de 2016

Escribir listas, tachar cuando acabo una tarea, añadir eventos en iCal y cuadrar el tiempo. Ya por deformación profesional, organizar se ha convertido en mi día a día. Me gusta sentirme ocupada, hacer que mis semanas sean lo más productivas posible y sacar faena adelante, no sólo de mi trabajo sino también de los mil otros proyectos en los que estoy involucrada y que tanto me ilusionan.

Perdería la cuenta si quisiera saber cuántas veces a la semana deseo multiplicarme para llegar a todo. No lo puedo evitar, me apunto a cualquier proyecto que me presentan y digo que sí a todo lo interesante que me proponen, siempre obviando ese punto egoísta de pensar en las consecuencias que eso tiene para mí. Acepto, y me frustro. Me frustro porque no llego, porque al final del día me faltan horas para hacer todas las cosas que tenía planeadas.

¿Te pasa a ti también?

No me gusta decepcionar a nadie. Es un sentimiento desagradable, ¿no crees? Por eso intento dar lo mejor de mí para cumplir y eso significa llevarme al límite, no siempre con éxito. Te diré sin rodeos lo que me ocurre cuando estoy esta decepción me aborda: pierdo el control. Pierdo las riendas de mi tiempo -ese que tanto me gusta organizar-, de los buenos hábitos de alimentación que tanto me esfuerzo en mantener, pierdo el control sobre mis emociones -causándome enfados injustificados, ansiedad y más visitas a la nevera de la cuenta- e incluso de mi salud. Enmedio esta vorágine de trabajo, que empezó a finales de agosto, estuve unos días enferma haciendo honor a eso de ‘o te paras, o te paran’. Mi cuerpo y mente necesitaban desconectar de la rutina de trabajo y más trabajo en la que estaba metida, y esa fue la única manera de hacerlo.

Está claro que todo tiene un límite y sé que he alcanzado el mío cuando no sólo enfermo por ello, sino también cuando el sentimiento de decepción conmigo misma me asalta. Es terrible sentirse así. Lo que peor llevo es algo que, si me sigues habitualmente, ya habrás notado: la última entrada que publiqué en Working Girl Lifestyle fue hace DOS MESES. Pero déjame terminar antes de que me juzgues por superficial: lo peor no es el hecho de no publicar una nueva entrada. Lo es que, en los peores momentos cuando estoy agobiada y frustrada por ello, pienso: si no puedo respetar mi principal proyecto por estar dándolo todo en otros… ¿qué compromiso tengo conmigo misma?

Como ves, he reflexionado mucho sobre este sentimiento de decepción.

He querido que mi primer post de regreso a la normalidad, después de superar todas las fechas marcadas en el calendario que me habían llevado a esa tóxica rutina manteniéndome alejada de Working Girl Lifestyle, sea una especie de desahogo que me auto-regalo. Poner estos sentimientos en palabras es un primer paso para deshacerme de ellos. Fue por casualidad que di con quien me está ayudando (a parte de los míos, claro) a librar esta batalla de sentimientos. Leo Babauta, escritor de textos de autoayuda centrados en el mindfulness (concepto de conciencia plena sobre el momento presente). Su propósito, como él mismo cuenta en su blog Zen Habits, es “encontrar la simplicidad y la atención plena entre el caos diario de nuestras vidas. Limpiar lo irrelevante para que podamos centrarnos en lo importante, encontrar la felicidad”. Sé que puede sonar totalmente a gurú espiritual, pero nada más lejos de la realidad: leo religiosamente sus newsletters semanales en las que aborda su propósito desde una perspectiva práctica y bastante racional. ¡Y vaya si me han ayudado! Sus artículos me hacen reflexionar, aprendo a tomar conciencia de mis emociones y a saber por qué me siento de una determinada manera. Intento poner en práctica la atención plena del momento siempre que puedo, paro e identifico cómo me siento, analizando el momento. Si comprendes el inglés, te recomiendo que te suscribas y me cuentes qué te parece.

Ahora tengo claro que complacer a todo el mundo y llevar el sentimiento de responsabilidad hasta extremos poco saludables no es lo importante. Para poder dar lo mejor de mí, primero debo sentirme bien en mi propia piel. Y en esas estoy ;-)

Kelly BeemanIlustración de Kelly Beeman

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6 comments on “Decepción, cómo lidiar con ella”

  1. Me siento totalmente identificada con este post. Porque yo, además de la frustración por no llegar a todo, se le suma la inseguridad de si estoy haciendo bien mis trabajos, mis proyectos.
    De un tiempo a esta parte he tomado una decisión, hay que ser constante en los proyectos, en el trabajo, en los estudios… pero sobre todo hay que ser constante en buscar la felicidad. Día a día trato de aceptar que al día tiene solo 24 horas y que por ello debo elegir qué quiero hacer, aunque eso suponga dejar otras cosas de lado.
    Pero supongo que esa es la gracia de la vida, valoramos algo cuando tenemos que hacer un esfuerzo por ello. Así que elige qué quieres hacer y perdónate por lo que no haces, porque estás haciendo todo aquello que puedes.
    Así que mi truco cuando voy hasta arriba es renunciar a ciertas cosas, aceptar que no puedo con todo y necesito ayuda y trato de aprovechar el momento. Porque muchas veces cuando llevamos tantas cosas a la vez, nos pasamos más tiempo preocupándonos que ocupándonos. Así que si decides hacer algo, vívelo con plenitud, con los cinco sentidos.

    Marta – http://www.martafabian.com

    1. Hola Marta,
      Muchas gracias por tus palabras.
      No sé si me alegro porque te hayas sentido identificada ;-)) La decepción es un sentimiento terrible y por lo que veo, no somos pocas las que estamos luchando contra él. Estoy muy de acuerdo con tu punto de vista: saber renunciar a lo que no llegamos y disfrutar de lo que sí, es la clave.
      Un abrazo,
      Alba

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